VIAJANDO CON PICASSO
Interpretación tridimensional en metal por Jesús Aparicio Mantero de la obra de P. Picasso
Las Seňoritas de Aviňón
Conjunto y detalles
Descripción de la Obra: "Las Señoritas de Aviñón" (Versión de Jesús Aparicio en Metal y Pintura)
Esta obra es una audaz y tridimensional reinterpretación del icónico "Las Señoritas de Aviñón" de Pablo Picasso, ejecutada por Jesús Aparicio utilizando una combinación de escultura en metal y pintura de fondo.
Composición y Referencia al Original: La composición central mantiene la disposición esencial del cuadro de Picasso. Cinco figuras femeninas, reconocibles por su pose y ubicación, emergen del plano. Aparicio captura la esencia del grupo original, con figuras que adoptan posturas angulares y desafiantes, aunque su interacción es ahora más dinámica y menos confrontativa que en la versión de Picasso. Las dos figuras centrales están en una posición más frontal, mientras que las de los extremos muestran giros y elevaciones de brazos, evocando el movimiento y la teatralidad.
Materialidad y Textura: A diferencia de la superficie plana del óleo, Aparicio confiere a las figuras una presencia táctil y volumétrica a través del metal soldado y bruñido. Cada figura está construida a partir de múltiples planos y fragmentos de metal que se superponen y se unen, generando aristas afiladas y superficies facetadas. El metal no es uniforme; presenta un acabado iridiscente con tonos azulados, morados, dorados y rojizos, que no solo reflejan la luz, sino que también imitan la técnica de la patinación o el efecto del calor sobre el metal, añadiendo una riqueza cromática ausente en la paleta más terrosa de Picasso.
Figuras y Estilización Cubista: La influencia cubista es evidente y reforzada por el medio escultórico. Los cuerpos son bloques geométricos descompuestos, pero las cabezas son particularmente notables. Evocando las máscaras africanas que tanto influenciaron a Picasso en su obra original, Aparicio dota a sus figuras de rostros esquemáticos, angulosos y casi rituales. Ojos hundidos, narices pronunciadas y bocas apenas insinuadas se combinan para crear expresiones hieráticas y poderosas, que acentúan el carácter primitivista y la despersonalización que Picasso buscaba. No son retratos individuales, sino arquetipos de la feminidad descompuesta.
Fondo y Espacialidad: El fondo, ejecutado en pintura y aplicado con técnica de espray, contrasta vivamente con la materialidad del metal. Los colores (rojos vibrantes, azules profundos, blancos y negros) se superponen en planos también angulares y abstractos, creando una profundidad ilusoria y una energía visual que recuerda a la atmósfera fragmentada y vibrante del estudio de un artista. Este fondo no es meramente decorativo; dialoga con las figuras de metal, empujándolas hacia adelante y acentuando su relieve, al tiempo que mantiene la idea de un espacio fragmentado y múltiples perspectivas.
Se establece un diálogo con "Las Señoritas de Aviñón": Aparicio no solo reproduce el tema, sino que reinterpreta el espíritu. Las figuras siguen siendo potentes, pero el uso del metal les confiere una solidez casi guerrera o ceremonial, en lugar de la vulnerabilidad expuesta de las prostitutas de Aviñón. La obra de Aparicio se siente como una evolución de la experimentación cubista, llevando la fragmentación pictórica al terreno de la escultura para explorar nuevas texturas y relaciones espaciales entre las formas y el color de fondo. Es un homenaje que transforma la bidimensionalidad en una experiencia tridimensional de gran fuerza expresiva.
Para entender la historia del cuadro original de Picasso en relación con la reinterpretación de Jesús Aparicio, debemos sumergirnos primero en el contexto revolucionario de "Las Señoritas de Aviñón" y luego ver cómo Aparicio dialoga con esa herencia.
La Historia del Cuadro Original: "Las Señoritas de Aviñón" de Pablo Picasso (1907)
"Las Señoritas de Aviñón" (originalmente titulado "El burdel de Aviñón") es una de las obras más seminales y disruptivas del siglo XX, marcando el inicio del Cubismo y transformando radicalmente el arte moderno.
Contexto y Ruptura:
Picasso y la Vanguardia: Picasso, un joven artista español en París, estaba en la búsqueda de nuevas formas de expresión que rompieran con las tradiciones renacentistas de la perspectiva y la representación realista.
Inspiración: La obra representa a cinco prostitutas de un burdel en la calle d'Avinyó de Barcelona (no la ciudad de Aviñón, sino una calle con ese nombre). Picasso estaba explorando temas de sexualidad, primitivismo y la descomposición de la forma.
Influencias: La obra sintetiza influencias diversas: el arte ibérico arcaico (rostros de las figuras de la izquierda), las máscaras africanas (rostros de las figuras de la derecha, que impactaron a Picasso en el Museo del Hombre de París), el arte egipcio y el postimpresionismo de Cézanne (la simplificación geométrica de las formas).
La Revolución Formal:
Fragmentación y Múltiples Perspectivas: Picasso rompe con la perspectiva única y el espacio ilusionista. Las figuras y el fondo se fragmentan en planos geométricos y angulares. Vemos a las "señoritas" desde múltiples puntos de vista simultáneamente.
Desnudez y Violencia: La desnudez no es clásica ni idealizada; es cruda, casi agresiva. Los rostros son amenazantes, los cuerpos angulosos y desproporcionados. La figura de la derecha, especialmente, parece contorsionarse con una máscara directamente confrontativa.
Rechazo Inicial: Cuando Picasso mostró la obra a sus amigos y colegas de la vanguardia parisina (Matisse, Braque, Derain, Apollinaire), la reacción fue de conmoción y repulsión. La consideraron fea, inmoral y una afrenta a la pintura. Picasso la guardó en su estudio durante años y solo la expuso públicamente en 1916.
Legado: A pesar del rechazo inicial, "Las Señoritas de Aviñón" abrió la puerta al Cubismo (desarrollado con Braque), al Futurismo y a gran parte del arte abstracto del siglo XX, al demostrar que la pintura no necesitaba imitar la realidad, sino que podía crear su propia realidad.
La Relación con la Reinterpretación de Jesús Aparicio
La obra de Jesús Aparicio es un claro homenaje y una reinterpretación que dialoga con la original de Picasso a varios niveles:
Reconocimiento del Canon: Al elegir "Las Señoritas de Aviñón" como punto de partida, Aparicio se inscribe en una conversación directa con uno de los pilares del arte moderno. Es una forma de reconocer la importancia histórica y formal del cuadro de Picasso.
Traducción del Lenguaje Pictórico a lo Escultórico:
De la Fragmentación Bidimensional a la Tridimensionalidad: Picasso usó la pintura para fragmentar la forma y crear la ilusión de múltiples puntos de vista en un plano bidimensional. Aparicio lleva esta idea al siguiente nivel al realizar esa fragmentación físicamente en metal. Los planos angulares y facetados de sus figuras no son ilusiones ópticas, sino la realidad del material, que se proyecta desde el fondo.
Materialidad vs. Ilusión: Mientras Picasso exploraba cómo el color y la forma podían descomponer el volumen en el lienzo, Aparicio utiliza el metal para construir ese volumen de una manera que es inherentemente fragmentada y angular, pero tangible. El brillo y las vetas del metal no son pintadas, sino propiedades del material mismo.
Las Máscaras y el Primitivismo:
Herencia Directa: Las cabezas en la obra de Aparicio son una referencia directa a las máscaras africanas que inspiraron a Picasso. Aparicio las esculpe con una crudeza y una estilización que acentúan aún más esa influencia primitivista y ancestral, quizás incluso más que en la pintura original, donde las máscaras estaban "pintadas" sobre los rostros.
Potencia Ritual: El uso del metal y su tratamiento (colores de calor, dureza) confiere a estas figuras una fuerza casi totémica o ritual, lo que resuena con la fascinación de Picasso por la potencia mágica y expresiva del arte tribal.
Colores y Fondo:
Contraste y Modernidad: El fondo pintado con espray de Aparicio, con sus colores vivos y su técnica contemporánea, contrasta con el metal, pero también con la paleta más sobria y terrosa de Picasso. Este fondo añade una capa de modernidad, casi urbana (como un grafiti), que sitúa la reinterpretación en un contexto actual, a la vez que la hace más vibrante.
Fusión de Medios: Al combinar escultura y pintura en un mismo panel, Aparicio expande las fronteras del Cubismo original, que era predominantemente pictórico.
En esencia, Jesús Aparicio toma el ADN revolucionario de "Las Señoritas de Aviñón" (su ruptura con la perspectiva, la fragmentación de la forma, la influencia primitivista) y lo traduce a un nuevo lenguaje material. No es una copia, sino una reafirmación de los principios cubistas a través de la escultura y una nueva sensibilidad material, demostrando la perdurabilidad y la capacidad de inspiración de la obra maestra de Picasso.
Description de l’Œuvre : « Les Demoiselles d’Avignon » (Version de Jesús Aparicio en métal et peinture)
Cette œuvre est une audacieuse réinterprétation tridimensionnelle de l’iconique Les Demoiselles d’Avignon de Pablo Picasso, réalisée par Jesús Aparicio au moyen d’une combinaison de sculpture en métal et de peinture de fond.
Composition et Référence à l’Original : La composition centrale conserve la disposition essentielle du tableau de Picasso. Cinq figures féminines, reconnaissables par leur pose et leur position, émergent du plan. Aparicio saisit l’essence du groupe original, avec des figures adoptant des postures anguleuses et provocantes, bien que leur interaction soit désormais plus dynamique et moins conflictuelle que dans la version de Picasso. Les deux figures centrales se présentent de face, tandis que celles situées aux extrémités montrent des torsions et des bras levés, évoquant le mouvement et la théâtralité.
Matérialité et Texture : Contrairement à la surface plane de l’huile, Aparicio confère aux figures une présence tactile et volumétrique grâce au métal soudé et poli. Chaque figure est construite à partir de multiples plans et fragments de métal qui se superposent et se rejoignent, générant des arêtes vives et des surfaces facettées. Le métal n’est pas uniforme : il présente une finition iridescente aux tons bleutés, violacés, dorés et rougeâtres, qui non seulement reflètent la lumière, mais imitent également la technique de la patine ou l’effet de la chaleur sur le métal, ajoutant une richesse chromatique absente de la palette plus terreuse de Picasso.
Figures et Stylisation Cubiste : L’influence cubiste est évidente et renforcée par le médium sculptural. Les corps sont des blocs géométriques décomposés, mais les têtes sont particulièrement remarquables. Évoquant les masques africains qui influencèrent profondément Picasso dans son œuvre originale, Aparicio dote ses figures de visages schématiques, anguleux et presque rituels. Les yeux enfoncés, les nez prononcés et les bouches à peine suggérées composent des expressions hiératiques et puissantes, accentuant le caractère primitiviste et la dépersonnalisation recherchée par Picasso. Ce ne sont pas des portraits individuels, mais des archétypes d’une féminité décomposée.
Fond et Spatialité : Le fond, exécuté en peinture et appliqué au spray, contraste vivement avec la matérialité du métal. Les couleurs (rouges vibrants, bleus profonds, blancs et noirs) se superposent en plans également anguleux et abstraits, créant une profondeur illusoire et une énergie visuelle rappelant l’atmosphère fragmentée et vibrante de l’atelier d’un artiste. Ce fond n’est pas purement décoratif : il dialogue avec les figures métalliques, les projetant vers l’avant et accentuant leur relief, tout en maintenant l’idée d’un espace fragmenté et de multiples perspectives.
Dialogue avec Les Demoiselles d’Avignon : Aparicio ne se contente pas de reproduire le sujet ; il en réinterprète l’esprit. Les figures demeurent puissantes, mais l’usage du métal leur confère une solidité presque guerrière ou cérémonielle, en lieu et place de la vulnérabilité exposée des prostituées d’Avignon. L’œuvre d’Aparicio apparaît comme une évolution de l’expérimentation cubiste, portant la fragmentation picturale dans le domaine de la sculpture afin d’explorer de nouvelles textures et relations spatiales entre les formes et la couleur de fond. C’est un hommage qui transforme la bidimensionnalité en une expérience tridimensionnelle d’une grande force expressive.
Pour comprendre l’histoire du tableau original de Picasso en relation avec la réinterprétation de Jesús Aparicio, il faut d’abord plonger dans le contexte révolutionnaire des Demoiselles d’Avignon, puis voir comment Aparicio dialogue avec cet héritage.
Histoire du Tableau Original : Les Demoiselles d’Avignon de Pablo Picasso (1907)
Contexte et Rupture : Les Demoiselles d’Avignon (intitulé à l’origine Le Bordel d’Avignon) est l’une des œuvres les plus marquantes et disruptives du XXᵉ siècle, marquant la naissance du Cubisme et transformant radicalement l’art moderne.
Picasso et l’Avant-garde : Jeune artiste espagnol à Paris, Picasso cherchait de nouvelles formes d’expression rompant avec les traditions renaissantes de la perspective et de la représentation réaliste.
Inspiration : L’œuvre représente cinq prostituées d’une maison close de la rue d’Avinyó à Barcelone (et non la ville d’Avignon). Picasso y explorait des thèmes de sexualité, de primitivisme et de décomposition de la forme.
Influences : L’œuvre synthétise diverses influences : l’art ibérique archaïque (visages des figures de gauche), les masques africains (visages des figures de droite, découverts au Musée de l’Homme à Paris), l’art égyptien, ainsi que le postimpressionnisme de Cézanne (simplification géométrique des formes).
Révolution Formelle :
Fragmentation et Multiples Perspectives : Picasso rompt avec la perspective unique et l’espace illusionniste. Les figures et le fond se fragmentent en plans géométriques et anguleux ; on voit les « demoiselles » sous plusieurs angles à la fois.
Nudité et Violence : La nudité n’est ni classique ni idéalisée ; elle est brute, presque agressive. Les visages sont menaçants, les corps anguleux et disproportionnés. La figure de droite, en particulier, semble se contorsionner derrière un masque directement confrontatif.
Rejet Initial : Lorsque Picasso présenta l’œuvre à ses amis de l’avant-garde parisienne (Matisse, Braque, Derain, Apollinaire), la réaction fut de choc et de répulsion. Ils la jugèrent laide, immorale, une insulte à la peinture. Picasso la conserva dans son atelier pendant des années, ne l’exposant publiquement qu’en 1916.
Héritage : Malgré ce rejet initial, Les Demoiselles d’Avignon ouvrit la voie au Cubisme (développé avec Braque), au Futurisme et à une grande partie de l’art abstrait du XXᵉ siècle, en démontrant que la peinture n’avait pas besoin d’imiter la réalité, mais pouvait créer sa propre réalité.
Relation avec la Réinterprétation de Jesús Aparicio
L’œuvre de Jesús Aparicio est un hommage clair et une réinterprétation dialoguant avec celle de Picasso à plusieurs niveaux :
Reconnaissance du Canon : En choisissant Les Demoiselles d’Avignon comme point de départ, Aparicio s’inscrit dans un dialogue direct avec l’un des piliers de l’art moderne. C’est une manière de reconnaître l’importance historique et formelle du tableau de Picasso.
Traduction du Langage Pictural en Langage Sculptural :
De la Fragmentation Bidimensionnelle à la Tridimensionnalité : Picasso utilisa la peinture pour fragmenter la forme et créer l’illusion de multiples points de vue sur une surface plane. Aparicio pousse cette idée plus loin en réalisant cette fragmentation physiquement en métal. Les plans anguleux et facettés de ses figures ne sont plus des illusions optiques, mais la réalité du matériau, projetée vers l’avant.
Matérialité contre Illusion : Tandis que Picasso explorait la manière dont la couleur et la forme pouvaient décomposer le volume sur la toile, Aparicio utilise le métal pour construire ce volume d’une façon intrinsèquement fragmentée, anguleuse mais tangible. Les reflets et les veines du métal ne sont pas peints : ce sont les propriétés mêmes de la matière.
Les Masques et le Primitivisme :
Héritage Direct : Les têtes dans l’œuvre d’Aparicio renvoient directement aux masques africains ayant inspiré Picasso. Aparicio les sculpte avec une rudesse et une stylisation qui accentuent encore davantage cette influence primitiviste et ancestrale, peut-être même plus que dans la peinture originale, où les masques étaient simplement peints.
Puissance Rituelle : L’usage du métal et son traitement (couleurs de chauffe, dureté) confèrent à ces figures une force presque totémique ou rituelle, résonnant avec la fascination de Picasso pour la puissance magique et expressive de l’art tribal.
Couleurs et Fond :
Contraste et Modernité : Le fond peint au spray par Aparicio, avec ses couleurs vives et sa technique contemporaine, contraste avec le métal, mais aussi avec la palette plus sobre et terreuse de Picasso. Ce fond ajoute une dimension de modernité, presque urbaine (comme un graffiti), qui ancre la réinterprétation dans le présent tout en la rendant plus vibrante.
Fusion des Médiums : En combinant sculpture et peinture dans un même panneau, Aparicio élargit les frontières du Cubisme originel, qui était essentiellement pictural.
En essence, Jesús Aparicio reprend l’ADN révolutionnaire des Demoiselles d’Avignon — sa rupture avec la perspective, la fragmentation de la forme, l’influence du primitivisme — et le traduit dans un nouveau langage matériel. Ce n’est pas une copie, mais une réaffirmation des principes cubistes à travers la sculpture et une nouvelle sensibilité matérielle, démontrant la pérennité et la capacité d’inspiration de l’œuvre maîtresse de Picasso.
VERSIÓN RÉSUMÉE
« Les Demoiselles d’Avignon »
Version en métal et peinture de Jesús Aparicio
Description de l’Œuvre
Cette création est une audacieuse réinterprétation tridimensionnelle de l’emblématique tableau de Pablo Picasso Les Demoiselles d’Avignon (1907). Réalisée par Jesús Aparicio, elle combine la sculpture en métal et la peinture pour donner une nouvelle vie à l’un des jalons fondateurs de l’art moderne.
Composition et Référence à l’Original
La composition reprend la disposition essentielle du tableau de Picasso : cinq figures féminines se détachent du fond, reconnaissables par leurs poses et leur position. Aparicio conserve l’énergie anguleuse des silhouettes, mais leur confère une interaction plus fluide et dynamique. Les deux figures centrales se présentent frontalement, tandis que celles des extrémités se tournent et lèvent les bras, évoquant le mouvement et la théâtralité.
Matérialité et Texture
Contrairement à la surface plane de la peinture à l’huile, Aparicio donne corps et volume à ses figures grâce au métal soudé et poli. Les fragments métalliques se superposent en facettes, produisant des reflets changeants — bleus, dorés, pourpres et rougeâtres — qui suggèrent la chaleur, la patine et la transformation de la matière. Cette matérialité iridescente ajoute une dimension sensorielle et contemporaine, absente de la palette terreuse de Picasso.
Figures et Stylisation Cubiste
L’esprit cubiste demeure au cœur de l’œuvre. Les corps se décomposent en blocs géométriques, tandis que les visages rappellent directement les masques africains qui fascinèrent Picasso. Yeux creusés, nez saillants, bouches esquissées : Aparicio confère à ces têtes une force rituelle et hiératique. Ce ne sont pas des portraits, mais des archétypes d’une féminité fragmentée et intemporelle.
Fond et Espace
Le fond peint à la bombe contraste vivement avec la matérialité du métal. Des rouges éclatants, des bleus profonds et des noirs se combinent en plans abstraits et anguleux. Ce fond dynamique n’est pas décoratif : il dialogue avec les figures, les propulse vers l’avant et accentue leur relief, créant un espace fragmenté aux multiples perspectives.
Dialogue avec Picasso
Aparicio ne copie pas Les Demoiselles d’Avignon : il en revisite l’esprit. Le métal transforme la vulnérabilité des prostituées d’Avinyó en une puissance presque guerrière, cérémonielle. L’artiste prolonge ainsi l’expérimentation cubiste de Picasso, transposant la fragmentation picturale dans le domaine de la sculpture. Le résultat : une expérience tridimensionnelle d’une grande intensité expressive.
Contexte du Tableau Original (1907)
À Paris, Picasso cherche alors à rompre avec la tradition réaliste et la perspective unique. Inspiré par l’art ibérique, les masques africains, l’art égyptien et Cézanne, il peint cinq femmes d’un bordel de Barcelone. Leur nudité, brute et anguleuse, choque ses contemporains : l’œuvre est jugée laide et immorale. Pourtant, Les Demoiselles d’Avignon ouvre la voie au Cubisme, au Futurisme et à l’art abstrait, redéfinissant la peinture moderne.
La Réinterprétation de Jesús Aparicio
En choisissant cette œuvre fondatrice, Aparicio dialogue avec le canon de l’art moderne. Il transpose la fragmentation bidimensionnelle de Picasso dans un espace tangible, où les plans et les volumes deviennent réalité matérielle. Les métaux soudés incarnent la décomposition cubiste, tandis que la peinture de fond évoque la vitalité du monde contemporain. L’ensemble crée une fusion entre matière, lumière et couleur.
Synthèse
Jesús Aparicio reprend l’ADN révolutionnaire de Les Demoiselles d’Avignon — sa rupture avec la perspective, son primitivisme et sa force formelle — pour en faire une œuvre hybride entre peinture et sculpture. Ce n’est pas une reproduction, mais une réaffirmation : une démonstration que le langage cubiste, plus d’un siècle après Picasso, continue de nourrir de nouvelles explorations artistiques et matérielles.
Texto de Francisco Martinez Torres
(Licenciado en Filología Hispánica y Francés Lengua Extranjera)
